5 oct. 2008

El Problema del Transporte es Nacional




En Rosario, Mar del Plata, Bariloche, La Plata, Paraná y Córdoba los gritos de indignación se han ido unificando uno a uno: ¡NO al aumento del transporte público!; los argumentos fueron los mismos: “la calidad del servicio es pésima y las empresas no invierten sino que se embolsan los aumentos”.

El pésimo estado del transporte para el pueblo es de alcance nacional, tal vez el caso más grosero sea el de los trenes, que a principios de los `90 contaban con 36 mil kilómetros de vías en uso y en la actualidad –tras las privatizaciones menemistas- apenas con 14 mil kilómetros. Este medio no sólo ha empeorado en donde aún existe, sino que ha desaparecido para la mayor parte del país.

Los colectivos y los micros de larga distancia han ido ocupando la escena abandonada por el transporte ferroviario. Sin embargo, las empresas de colectivos son impunes a la hora de superexplotar a los choferes y de no cumplir con el necesario mantenimiento de las unidades, gozando además del privilegio de estar en uno de los pocos países del mundo que autorizan los micros de doble piso, que corren serios riesgos de volcar. Con las cosas así, los colectivos de larga distancia, que son la única alternativa para quienes no tienen el dinero para pagar un auto o un boleto de avión, son una peligrosa trampa mortal…

Un artículo referido al tema, de un importante matutino, titula:

En más de la mitad de los micros de larga distancia inspeccionados desde 2006 por el Ministerio de Trabajo se detectaron choferes “con exceso de trabajo y riesgo de agotamiento”.

Se aclarará en el desarrollo de la nota que “La Subsecretaría de Fiscalización Laboral, a cargo del doctor Guillermo Alonso Navone, inspeccionó 7.122 micros de media y larga distancia entre 2006 y 2008 y detectó infracciones en 4.198 casos, o sea, en el 58 por ciento de los colectivos revisados.”

(Crítica de la Argentina 11/03/08)

El mal estado del servicio de transporte no sólo arrastra consecuencias de grandes demoras y de incomodidad para el usuario, sino también graves probabilidades de ser víctimas de algún accidente fatal. Cuando a esto se suma los permanentes aumentos que aplican las empresas de transporte, la fórmula no sólo es peligrosa, sino también insoportable.


En Julio de éste año, en Rosario, el gobierno “socialista” autorizó un aumento del boleto, llevándolo de $1,20 a $1,60. Según publicó el 31/07 el diario “La Capital” de dicha ciudad: “En una jornada teñida por el caos se aprobó el aumento del boleto de transporte urbano a 1,60 peso. En el momento de la votación, en la que el oficialismo impuso su mayoría, miembros de la barra saltaron las vallas y hubo insultos, patadas y golpes en el recinto. La sesión no pudo continuar y el tumulto siguió afuera del edificio, con enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. Balas de goma, gases lacrimógenos y neumáticos quemados marcaron el clima de tensión que finalmente fue disipado.”


Pero en febrero, apenas cinco meses antes, en Córdoba, cuando los patrones del transporte y el Gobierno apuraban un aumento, la historia fue otra y los usuarios y trabajadores pudieron pararlos. Esto publicaba Clarín el 15/02: “Una batalla campal que dejó siete heridos leves y al menos dos detenidos frustró el aumento de boleto de transporte urbano que tenía en carpeta el Concejo Deliberante de esta ciudad. La intención del oficialismo, liderado por el intendente Daniel Giacomino, el sucesor de Luis Juez, era aumentar el pasaje de 1,20 a 1,60 pesos… Afuera la gente festejó y dijo sentirse "protagonista de una victoria". Es que el llamado "cospelazo" fue la chispa que se encendió cuando todo parecía decidido de antemano, casi un trámite administrativo a refrendar con la clásica mano en alto.
La tarde más agitada en lo que va de este año arrancó en la esquina de Humberto Primo y La Cañada cuando, cerca de las tres de la tarde y bajo un sol ardiente, comenzaron a llegar los ediles y fueron agredidos por unos cuatrocientos manifestantes: "Gente de izquierda y vecinos autoconvocados", según le dijo a Clarín la policía... Es que era una batalla anunciada en una ciudad cuyos ánimos vienen recalentándose desde que se anunció el aumento de un 33,3 por ciento del cospel: un motivo de indignación crónica de los cordobeses que padecen, desde hace unas tres intendencias, un transporte tan deficiente en la estructura de sus unidades, como en la frecuencia de sus coches, y en la precaria seguridad que ofrecen.”

¿Por qué oponernos a los aumentos, que siguen siendo una amenaza? Porque en todo el país el transporte es más un riesgo que un servicio. Los patrones del transporte no invierten y pretenden seguir enriqueciéndose con la excusa de que “no les alcanza”.


Cuando aumentaba el costo de alguno de los productos de la canasta familiar, el Gobierno nos recomendaba que no lo compráramos, y que reemplazáramos el producto encarecido por otro similar o que buscáramos precios más baratos en otro comercio. Pero... ¿podemos, por ejemplo, no viajar al trabajo o a nuestro lugar de estudios? La recomendación de no comprar lo que aumenta no cuenta para los medios de transporte… Los usuarios nos encontramos presos de la avaricia de los patrones y los gobiernos que los avalan.


El transporte público por otro lado, para quien no tiene la capacidad adquisitiva para tener uno propio, no es una elección: En el caso de los colectivos, pocas son las veces que uno puede elegir entre una línea u otra para llegar a destino, en las horas pico se puede superar fácilmente los 30 minutos de espera en la parada y la inmensa mayoría de las líneas no cumple con la frecuencia nocturna o el mantenimiento de las unidades que establece la ley. Gran parte de los barrios de la Capital no tienen acceso a los subtes, las obras para extenderlo están paradas y de extenderlas al Gran Buenos Aires ni se habla. El tren es un desastre y no sólo no existe para el usuario posibilidad de elegir entre una empresa u otra, sino que por el escaso mantenimiento de las vías, uno es rehén de los incumplimientos y suspensiones permanentes del “servicio”.


¿Podemos pararles la mano a los patrones del transporte? Sí podemos: los cordobeses con su triunfo contra el aumento de febrero nos marcaron el camino a seguir, el de la lucha. Ésta es una lucha por medio de la cuál podemos también empezar a pararle la mano al aumento permanente en el costo de vida. Debemos instalar, los de abajo, el debate sobre la necesidad de pararle la mano a la inflación porque el Gobierno no sólo no la combate, sino que la incentiva… y no contento con eso también intenta engañarnos, para mantener los salarios bajos, con el INDEK trucho.

COORDINADORA DE LUCHA POR EL TRANSPORTE

NO al BOLETAZO!
Por transporte público seguro, económico y de calidad
coordinadoradetransporte@yahoo.com.ar

¿QUIÉNES SOMOS?

Somos usuarios de colectivos, trenes, premetro y subtes. Nos organizamos porque estamos hartos del destrato que sufrimos. Estamos cansados de que el tiempo, la seguridad y el dinero de los patrones del transporte siempre valga más que el de un usuario y nadie de ningún Gobierno haga NADA…

Perdemos permanentemente tiempo en las paradas del tren, el colectivo, el subte o el premetro; cuando los servicios se suspenden o cuando viajan a dos por hora por la falta de mantenimiento.

Según titula en un artículo el diario Crítica Digital el 03/03/08: "Un argentino promedio pasa hasta 15 días por año arriba de trenes, subtes, autos y colectivos. ¿Qué se podría hacer con todas esas horas?"

Esos 15 días implican –además de 360 horas extra anuales impagas- la perdida de presentismo en el trabajo y hasta el despido, no llegar en hora a la escuela o la facultad y quedarse libre o perder la regularidad, no llegar al turno con el médico o a una entrevista laboral entre tantas otras que se nos pueden ocurrir. Ni hablar de una emergencia: el tren, el subte o el colectivo son recursos IMPENSABLES en caso de una emergencia.


En cuanto a las condiciones de seguridad en el transporte público, sabemos que son pésimas. Las empresas de colectivos, en su campaña a favor de los "carriles exclusivos" consideran que en un colectivo debe viajar 72 personas… ¡Pero ningún colectivo supera los 30 asientos!

Calculando que más de 40 personas deben viajar paradas, los patrones de los colectivos apuestan a llenar las unidades hasta que no quepa un alfiler y para nosotros esto representa un problema no sólo de incomodidad sino también de seguridad…

El hacinamiento en los colectivos, en el tren o los subtes es una condición fundamental para los ladronzuelos y los mencionamos en diminutivo porque los grandes ladrones son los mismos patrones del transporte que, con el afán de recaudar lo más posible por unidad, restringen la cantidad de vagones o la frecuencia de las unidades. Son ellos los que nos hacen perder 360 horas por año, viajar como ganado y son ellos los que generan las condiciones de la inseguridad habilitando a los carteristas y a los ladronzuelos para que aprovechen la oportunidad.

Pero la inseguridad en los transportes adquiere también otra dimensión cuando la falta de controles sobre el servicio público de transporte, sumada a la falta de mantenimiento y el hacinamiento dan como resultado el peligro permanente de un accidente de fatales consecuencias.

Nos ponemos como objetivo inmediato impedir un nuevo boletazo de los patrones del transporte contra los trabajadores y el pueblo. El último fue a principios de 2008 y el servicio no ha mejorado en NADA. No hay otra explicación para este nuevo aumento que las pretensiones de enriquecimiento de los dueños de las líneas de colectivo, trenes y subte. Es mentira que la recaudación no les alcance a los patrones del transporte pues DOTA y Plaza controlan más de 1/3 de las 135 líneas de colectivos que unen Capital Federal y Gran Buenos Aires y aún siguen comprando líneas. Metrovías monopoliza la totalidad de las líneas de subte y por si fuera poco Plaza también controla las líneas de trenes Mitre y Sarmiento. Si quieren aumentar –como dicen- un 20% los boletos es para llenarse aún más los bolsillos y tenemos que pararles la mano.

Los usuarios nos cansamos de acumular bronca y esperar soluciones del Gobierno –que mira para otro lado- y los patrones del transporte que no dejan de enriquecerse a nuestra costa, pero es necesario ser concientes de que prendiéndole fuego a los vagones de un tren o a un colectivo no ganamos nada, pues luego seremos nosotros mismos los que paguemos las reparaciones con los fondos públicos que administra el Gobierno (o sea: con nuestra plata).

Queremos un servicio de transporte público económico y de calidad. Para eso es necesario que utilicemos esas 360 horas por año que nos hacen perder los patrones del transporte para organizarnos, para que pensemos soluciones y exijamos al Gobierno que haga cumplir sus obligaciones estos verdaderos "piratas del asfalto".

Los dueños de las líneas de colectivo, trenes o subte no viajan en sus propios transportes ¿Quiénes mejor que los usuarios y los trabajadores del transporte para proponer las medidas que garanticen un transporte público económico y de calidad, en resumen: para el pueblo?

No le compremos el discurso al los patrones del transporte, al Gobierno o a los medios de comunicación cuando intentan ponernos en la vereda de enfrente con los trabajadores del transporte y preparan la cancha para la "guerra entre pobres"... Los culpables no son los trabajadores sino los patrones que invierten poco y se embolsan mucho, por un lado y el Gobierno que hace la vista gorda y oídos sordos, por el otro.

Sumate a la Coordinadora, digámosle NO al aumento del boleto, BASTA al abuso de los patrones del Transporte y empecemos a luchar por un transporte público económico y de calidad para todos.



Coordinadora de Lucha por el Transporte
Web: coordinadordetransporte.blogspot.com
Mail: coordinadoradetransporte@yahoo.com.ar